El sueño de un laureado fotógrafo era convertir a sus mejores modelos en estrellas de Hollywood.
Un encapuchado entra en una iglesia con una escopeta recortada aterrorizando a los feligreses. Se dirige hacia el altar y cuando todo apunta a que va a disparar sobre el sacerdote, gira sobre sus talones y abre fuego contra una embarazada. Enseguida el detective Nogueira se presenta en la escena del crimen acompañado de la agente Jane Barret.
La imagen era desazonadora: la espalda de la joven estaba apoyada contra el respaldo del banco, la cabeza colgaba hacia atrás todavía chorreando sangre. Era una chica muy hermosa, parecía que alguien muy perverso le había disparado a un ángel, o, al menos, esa fue la impresión que le dio al detective.
La víctima había tenido una relación con Federico Gutiérrez conocido con el sobrenombre del Canario por su origen tinerfeño. La agente Jane investiga su posible implicación en el crimen y su relación con una famosa banda de empresarios conocida como la Wendenai; compuesta por tres miembros del departamento de policía de Los Ángeles, dos licenciados en derecho, un prestigioso odontólogo y un guionista de Hollywood; con los que la víctima tuvo supuestas relaciones comerciales. El Canario era un reputado fotógrafo, cuyo sueño era que sus modelos más valiosas se convirtiesen algún día en estrellas del celuloide.